el alma de
windows to infinity
notas del autor
Todo gran universo comienza con una simple idea.
donde todo comenzó

Carta de Lucía, escultora y miembro del equipo creativo de Windows to Infinity, a Ramón Colomer, creador del proyecto.
Entre los ecos de una vieja estación comenzó tu sueño.
Allí, donde el tiempo se detiene y la luz atraviesa los cristales, viste el pasillo infinito. Cada ventana te habló con una voz distinta: mares, criaturas, trenes, mundos enteros. Avanzaste sin miedo, con la certeza de que todo lo que imaginabas podía existir. Y cuando despertaste, aquel sueño tomó forma y recibió un nombre: Windows to Infinity.
De aquel instante nació una visión que ya no es solo tuya, sino de todos los que miran y vuelven a soñar.
el universo sin fin
Hay sueños que aparecen en un instante y otros que necesitan años para encontrar su forma.
Windows to Infinity nació del deseo de crear un universo donde el arte, la imaginación y la emoción dieran vida a mundos que solo existían en la mente.
Durante más de seis años, ideas, personajes y escenarios fueron encontrando su propia alma. Cada ventana cuenta una historia diferente, pero todas forman parte del mismo propósito: emocionar, sorprender e invitar a descubrir algo de sí mismo.
Este catálogo no representa el final, sino el comienzo de un universo que seguirá creciendo mientras exista una historia por imaginar.
la creación de mi primer personaje
Capitana Isabella
Todo personaje comienza siendo una simple idea.
A veces es una silueta, una mirada o un gesto que aparece casi sin darse cuenta. Así nació Isabella.
Desde el primer momento tuve claro que quería crear un personaje que representara el liderazgo, la libertad y la capacidad de abrir nuevos caminos. No buscaba una heroína que destacara únicamente por su valentía, sino una mujer capaz de inspirar por su inteligencia, su determinación y su forma de enfrentarse a cualquier desafío.
Con el paso del tiempo fue transformándose poco a poco. Cada boceto, cada cambio de vestuario, de postura o de expresión me ayudó a descubrir quién era realmente. Más que diseñar un personaje, sentía que estaba construyendo una personalidad.
Nunca imaginé a Isabella solo como la protagonista de una aventura. Para mí siempre ha simbolizado el valor de desafiar las normas establecidas y demostrar que el verdadero liderazgo no entiende de género, sino de carácter, visión y determinación.
Su historia también habla de libertad: la libertad para explorar nuevos horizontes, tomar decisiones sin miedo y construir el propio destino sin renunciar nunca a aquello que somos.
Con el tiempo, Isabella terminó convirtiéndose en uno de los pilares sobre los que comenzó a crecer Windows to Infinity. Su evolución me recordó que las grandes historias casi siempre nacen de una idea sencilla... y de la decisión de no dejar nunca de creer en ella.

primeros bocetos
Cuando la imaginación tomó otra forma

El nacimiento de Vulkron
Pensé que El Final de la Cuenta Atrás ya estaba terminado.
La historia funcionaba, los personajes estaban creados y la composición me convencía. Para mí, el mundo estaba completo.
Pero cada vez que lo observaba sentía que faltaba algo. No sabía explicar qué era. Era simplemente esa sensación que, como artista, te dice que la obra todavía no ha dicho la última palabra.
Entonces apareció Vulkron.
Terminó convirtiéndose en la pieza más importante de toda la escena. Su gigantesca figura abre el inmenso cráter que atraviesa la ciudad y cambia por completo la fuerza visual de la obra.
Eso es crear.
Crees que has terminado, pero una nueva idea te obliga a volver atrás, modificar personajes, rehacer escenas y empezar otra vez.
“Nunca dejas de construir un mundo; simplemente llega un momento en el que decides que es la hora de compartirlo con los demás.”

Las Almas del Infinito
Energías, símbolos y presencias
Windows to Infinity necesitaba algo más profundo que personajes e historias: un alma que mantuviera vivo su universo.
Así nacieron sus energías y presencias: la Luz Viviente de Etheria, Maelia Lumina y los antiguos guardianes, símbolos de la esperanza, la memoria, la imaginación y el paso del tiempo.
Son fuerzas que conectan sus mundos y recuerdan que todo universo necesita un alma que lo mantenga vivo.

mensajes y valores

El arte como conciencia
Durante el proceso creativo de Windows to Infinity nunca me propuse escribir mensajes. Simplemente aparecieron, como si las propias obras quisieran revelar aquello que llevaban dentro.
Cada mundo, cada personaje y cada historia me ha dejado una reflexión sobre lo que considero verdaderamente importante: la compasión, el respeto, la libertad, la memoria y el amor por la vida.
Estos valores no los añadí al final. Nacieron junto a cada creación. Son el hilo invisible que une todo este universo y el motivo por el que deseo que cada obra emocione, inspire e invite a reflexionar.
Si una sola mirada cambia después de contemplar una obra, el arte ya ha cumplido su misión.

Hace más de cuatro décadas que dedico mi vida a imaginar, dibujar y crear mundos que no existen, pero que, de algún modo, siempre he sentido muy reales.
El arte nunca me pareció una simple representación de la realidad. Para mí, crear significa ir un paso más allá: construir lugares donde la imaginación, la emoción y la belleza puedan encontrarse para despertar algo en quien los contempla.
Así nació Windows to Infinity. Lo que comenzó siendo una idea, unos bocetos y un sueño personal ha terminado convirtiéndose en un universo compartido. Hoy tengo la enorme fortuna de contar con un equipo extraordinario de escultores, diseñadores, técnicos y creadores que trabajan conmigo para seguir dando vida a este proyecto y hacerlo crecer cada día.
Juntos compartimos una misma manera de entender el arte: no como un fin, sino como un lenguaje capaz de emocionar, inspirar y crear recuerdos que permanezcan en la memoria mucho después de haber terminado la experiencia.
Ese ha sido siempre mi verdadero propósito. No crear una exposición, sino un universo capaz de hacer soñar a quienes decidan atravesar una de sus ventanas.
«El arte no termina en lo que vemos. Empieza en lo que sentimos.»




